Blog del párroco
DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO (27 de junio) 
jueves, junio 24, 2010, 08:29 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO 27 de junio)

1ª lectura 1º Reyes 19,16ss: Eliseo se levantó y marcho tras de Elías
Elías fue un profeta modelo de fidelidad al Señor y de defensa de los pobres. La vocación de Eliseo, discípulo y colaborador de Elías, fue obra del Señor.

Salmo 15: Me enseñarás el camino de la vida

2ª lectura: Gálatas 5, 1.13-18: Vuestra vocación es la libertad
Pablo en primer lugar proclama lo que Cristo ha hecho en nosotros:”Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado (en lugar de “rescatado”) ,supone emanciparse de la atadura del judaísmo. Pero ¿para qué hemos sido liberados?.Libertad y responsabilidad van unidas y libertad y amor.
Hemos sido liberados para poder ser esclavos unos de otros por amor.

Evangelio: Lucas 9,51-62 Jesús tomo la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adonde vayas.

Muchas veces recibimos invitaciones que nos interesan más o menos. Puede ser muy bueno lo que se nos ofrece, pero podemos tener otras preferencias, no nos interesa coincidir con determinadas personas, no queremos asumir ningún compromiso, no tenemos ganas…Hay muchas excusas de muchas formas.
Jesús sube a Jerusalén. No es un viaje más. Quiere terminar su misión de entrega y obediencia al Padre para nuestra salvación. Quiere pasar por Samaría, porque llegar al final es una parábola de la vida misma.

Quieren ir con El (“vamos también nosotros contigo”), pero cada uno a su manera, no en las condiciones del Maestro. Jesús nos pide: un corazón desprendido, que ame; disponibilidad para ser fieles a la llamada y ser dóciles al Espíritu que nos irá guiando; firmeza y perseverancia, ya que las propias convicciones se tambalean por miedo y falta de confianza en Dios. Cuando se escucha la llamada pasa a primer lugar, no hay que quedar atado a personas ni a cosas, todo es secundario.

Tenemos muchos peligros. Podemos hacernos nuestra propia religión, que nos haga sentirnos buenos; que nos de tranquilidad y seguridad; que nos permita funcionar desde nuestras convicciones cómodas e interesadas, sin cambiar ninguna (lo de la conversión continua no es para mí); que nos entretenga en unas celebraciones sociales “agradables” que no nos favorezcan la interioridad; que nos separa de quien nos puede crear mala conciencia; que permute las buenas costumbres con el amor comprometido y entregado.
Estamos en un tiempo en que cada uno es su propio maestro, no se tiene necesidad de cambiar nada: “se tu mismo”, “te quiero como eres” “no me arrepiento de nada de lo que he hecho”…Cuando desaparece la fe crecen todo tipo de ídolos y supersticiones.
Ni hay que aprender, ni hay que cambiar, ni hay que agradecer…
El cristiano tiene que ser discípulo, ser agradecido, vivir en actitud humilde de seguimiento…ir donde nos lleva Jesús, no reducir el evangelio a lo que yo digo, me interesa o me apetece y conviene.
El servicio del evangelio a la sociedad es cambiarla según los valores de Jesucristo, no cambar el evangelio; y ser cristiano es parecerme mas a Jesucristo.

Digamos con el salmista.”Señor, tú eres mi bien”. Sintamos la ayuda de Dios y el gozo de ser mejores con la ayuda del Señor. Deseemos cambiar lo viejo y malo de nuestra vida y condición para asemejarnos a Cristo y así encontrar el El la felicidad y la plenitud.

Hay que seguir al Señor, ligeros de equipajes para llegar hasta el final, con la fuerza de su Espíritu.

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