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DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO ( 12 de diciembre) 
miércoles, diciembre 8, 2010, 11:01 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO (12 de diciembre)

1ª Lectura. Isaías 35, 1-6ª.10. Dios vendrá y nos salvará

Salmo 145. Ven, Señor, a salvarnos.

2ª Lectura. Santiago 5, 7-10. Manteneos firmes porque la venida del Señor está cerca.

Evangelio. Mateo 11, 2-11. ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Tradicionalmente a este tercer domingo de adviento le hemos llamado del gozo (gaudete) y de la alegría. Tenemos cerca la Navidad, “fiesta de gozo y salvación” y pedimos, en la oración colecta de la misa, poder celebrarla “con alegría desbordante”.

El primer domingo la liturgia nos invitaba a la vigilancia, aunque no sabíamos ni el día ni la hora en que vendría el Señor. El segundo domingo, a la conversión: prepararse para recibirle supone tener un corazón nuevo y una vida llena de buenas obras. Este domingo, la invitación es a la esperanza llena de gozo, porque el Señor, está cerca y salva desde dentro de la historia. Viene a traer plenitud de la vida, sencilla y normal, que nos llena de paz y de alegría, que nos ayuda a superar algunos de los límites que nos ponemos desde el rencor, la codicia, el pecado. Hay alegrías superficiales producidas por la bebida, la comida abundante, la música, los bailes…La única alegría posible es la que nace del corazón, la que tiene la raíz en Dios. Esta es una muy buena noticia que ni la Iglesia ni los cristianos podemos olvidar.

En el evangelio leemos que Juan está en la cárcel y duda. El predicó la conversión y Herodes nunca se convirtió. Predicó a un Mesías que empuñaría el hacha y que vendría como Señor y juez y él lo contempló en la cola de los pecadores. Mandó preguntar a Jesús “¿eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”. El Señor responderá: “Id y contad a Juan: los ciegos ven, los cojos andan…y dichoso el que no se escandalice de mí”.
El Reino ha empezado a nacer: los pobres son evangelizados, los cojos andan…el tiempo de Dios ya está en medio del mundo, Dios ya está actuando.
Nosotros podemos seguir esperando. Amamos a Dios, pero no somos sensibles a los lamentos, a los dolores a las miserias de los hermanos.
Queremos un mundo mejor, pero podemos actuar como si dependiera solamente de los demás. Tenemos que vivir desde la fe.
Jesús contestó con su vida, con sus obras, sin que haya terminado del todo la injusticia, la pobreza, la discriminación, la explotación, el sufrimiento.
Jesús plantó la semilla y la regó con su sangre; nosotros tenemos que seguir regando y abonando con nuestra oración, nuestro trabajo, nuestro interés por el hermano. La esperanza si no es activa, no es esperanza, es resignación.

El Jesús de Belén y de la Cruz-Resurrección, ¿es el que tenía que venir o tenemos que seguir buscando otros caminos de felicidad y de realización personal? Esta es la pregunta que nos siguen haciendo, de manera tácita o explícita, muchas personas alejadas de la fe a los cristianos.
Ojala nosotros podamos responder: yo estaba ciego, porque mi vida no tenía sentido y lo he encontrado. Yo estaba solo y he descubierto a muchos hermanos. Yo me sentía enfermo y sin fuerzas y él me ha dado una energía nueva. Yo odiaba, yo buscaba otros intereses…y Jesús me hace ya una persona nueva. El motivo de mi alegría es lo que el Señor realiza en mí y lo que veo que realiza en los demás y todo lo que confío que el Señor realizará
Como nos dice Santiago en la segunda lectura, esperemos con paciencia la venida del Señor pero…sin dejar de hacer el bien.

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