Blog del párroco
DOMINGO 3º DEL TIEMPO ORDINARIO. Vivir la Palabra. 27-1-2013 
jueves, enero 24, 2013, 07:59 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 3º DEL TIEMPO ORDINARIO (27-1-2013)

1ª Lectura. Nehemías 8,2-4ª.5-6.8-10. Leyeron el libro de la ley y todo el pueblo estaba atento.

Salmo 18, Tus palabras, Señor, son Espíritu y vida.

2ª Lectura. 1 Corintios 12, 12-30. Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro

Evangelio. Lucas 1,1-4.4, 14-21. Hoy se cumple la escritura que acabáis de oír.

En las lecturas de este tercer domingo el tema se centra en la palabra y en la asamblea. La palabra nos recuerda que Dios nos ha hablado, se ha comunicado y sigue comunicándose, y que el lugar es la asamblea reunida.

Desde el tiempo del Sinaí, cada vez que el pueblo ha necesitado recobrar su identidad se ha hecho asamblea. En la primera lectura contemplamos al pueblo que regresa del exilio en el que han sobrevivido cada uno como ha podido. Esdras les reúne, vuelven a tomar conciencia de pueblo de la alianza, y lee la Tora que contiene la revelación; el pueblo alaba, acepta, se emociona, adora…con un profundo respeto. Saben que Dios acontece cuando se proclama la palabra, y que les habla con un amor muy grande: en la Palabra encuentran un anuncio de vida y salvación. ¡Qué envidia respecto a lo que ocurre en nuestras asambleas, donde no interesa la palabra proclamada porque se considera que no va con nosotros y que no tiene nada que decirnos! Nos queda un largo camino que recorrer para evitar el llegar tarde, el no prestar atención, o aprovechar el momento de la proclamación de las lecturas para hacer cualquier otro comentario. También hay que recuperar la dignidad de ejercer el ministerio de lector, forma de vivir la dimensión profética en la asamblea. Ojalá en nuestras celebraciones se notara más hambre de escucha de la palabra y se viviera con alegría y gratitud, sabiendo que esa palabra acontece entre nosotros y se cumple hoy.

La primera lectura y el salmo, además de subrayar la importancia del texto nos dicen que las palabras del Señor “son espíritu y vida” que “alegran el corazón”, “que dan luz a los ojos”, que son “descanso del alma”…La Palabra de Dios nos muestra los secretos del corazón de Dios y son para nosotros vida que nos crea y nos recrea.

El evangelio presenta dos partes. La primera es la introducción a todo el tercer evangelio donde Lucas quiere subrayar el rigor de la metodología empleada, la verdad de la palabra trasmitida, ya que es una palabra verificada. En la segunda parte se presenta el momento de la presentación de Jesús como el tiempo de realización de la palabra que acaban de oír; Jesús ha elegido un texto de Isaías donde se anuncia un liberador para Israel, alguien que trae la salvación definitiva. Esa palabra se cumple en Jesús, palabra encarnada de misericordia y de consuelo. Pero la palabra se tiene que acoger con fe y con amor.

En la segunda lectura se acentúa la unidad de todos los miembros de la iglesia y la profunda relación que debe existir en ellos para que sea posible su eficacia. Cada miembro hace funcionar y rendir con eficacia a todos los demás, y cada uno vive el sufrimiento o el éxito de los otros.

Como consecuencias debemos examinarnos sobre nuestra valoración personal de la Palabra de Dios: cómo la leemos, cómo la estudiamos, cómo la meditamos, cómo interpela nuestras vidas y la cambia. Sin escucha y obediencia a la palabra, la religión queda reducida a un sentimiento cambiante. Una comunidad cristiana debe dar mucha importancia a la lectura y estudio de la palabra de Dios, personalmente y en grupo, en sesiones de estudio y formación, en las celebraciones…Para aprender, gozar en el diálogo con el Señor y aprender el camino de la vida. La escucha de la palabra expresa nuestra acogida del Señor.

Desde nuestro bautismo y confirmación vivimos cada día la realidad de que el “Espíritu del Señor está sobre mí”. Docilidad al Espíritu, escucha obediente de la palabra, comunión con los otros miembros de la comunidad eclesial…valorar todo lo cotidiano que llena nuestra vida desde la fidelidad al Señor…vivir desde la fe. “Las palabras del Señor son espíritu y vida”. A ser testigos de la palabra, palabra hecha carne, trabajo, misión, compromiso. “¡Que el gozo del Señor sea nuestra fortaleza”!

Comentarios