Blog del párroco
HORARIOS MES DE JULIO 2013 
viernes, junio 28, 2013, 07:58 AM - Avisos
HORARIOS PARROQUIALES PARA EL MES DE JULIO
Misas: -laborables: 20 horas
-sábados y vísperas de festivo: 17 y 20horas
-domingos y festivos: 12, 13, 20 y 21 horas
Confesiones: Media hora antes de la celebración de la eucaristía
Despacho: de martes a viernes, de 18’30 a 20 horas.
T. parroquia: 963517544.

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DOMINGO 12º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo C (23-06-2013) 
viernes, junio 21, 2013, 11:04 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 12º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo C (23-06-2013)

1ª Lectura. Zacarías 12, 10-11. Mirarán al que traspasaron.

Salmo 62. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

2ª Lectura. Gálatas 3, 26-29. Los que habéis sido bautizados habéis sido revestidos de Cristo.

Evangelio. Lucas 9, 18-24. Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho.

Jesús en oración piensa la pregunta que va a hacer a los discípulos: “¿Quién dice la gente que soy yo?” y responden lo que creen que diría la gente: Juan, Elías, un profeta… Pero lo que a Jesús interesa realmente es: “Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?”. Sin confesión de fe no puede haber seguimiento. Pedro, con toda solemnidad, tomó la palabra, habló en nombre de todos, aunque la confesión de fe es personal, y dijo: “el Mesías de Dios”. La petición de silencio, por parte de Jesús es porque “la gente”, no puede entender ahora el carácter de su mesianismo: que a la gloria, solamente se llega por la cruz y por la entrega. Jesús se lo está intentando explicar a ellos, aunque es tan difícil de entender. Solamente cuando se tiene experiencia de un amor tan grande como el de Jesucristo, se comprenderá que no puede terminar en muerte y se esperará en la verdadera gloria.

“El Hijo del hombre tiene que padecer mucho…ser ejecutado y resucitar al tercer día”. Y el discípulo, como nos dice Pablo, tiene que “revestirse de Cristo”, ser uno en Cristo, vivir sin que existan distinciones entre nosotros, porque Cristo construye comunión, ya que todos somos iguales, de esto nos reviste el bautismo.

Jesús en el evangelio nos habla de las características del discípulo: “negarse a sí mismo”, abrazar el proyecto de Cristo como propio, caminar por el sendero que él abrió en la vida, el de la voluntad del Padre, posponiendo los propios intereses. Es una palabra difícil, dura, dejar de pensar en y desde el propio yo.

“Cargar con la cruz cada día”. Supone abrazar las dificultades y trabajos que cada uno tiene; pero nos faltan fuerzas si la vida no la contemplamos desde la resurrección. En Cristo Resucitado vemos que todos sus padecimientos tuvieron sentido, porque fueron expresión de amor y terminaron en victoria. También nosotros necesitamos pensar en esa victoria, para llevar cada día, permanentemente, las cruces que entraña la vida misma y las que se desprenden del deseo vivir desde la fidelidad a Jesucristo. Así la cruz es salvadora y gloriosa.

El Señor, permanentemente a lo largo de los siglos, sigue preguntando a cristianos y no cristianos: “Quien decís que soy yo”. Y el Señor nos explica que el Hijo del hombre tiene que padecer…resucitará…”

El hombre quiere triunfar a cualquier precio y se quiere a sí mismo y a sus cosas más que a nada ni a nadie. Es difícil entender y acoger a Cristo, para los de dentro y fuera de la Iglesia. Llevamos muchos años adornándolo y edulcorándolo. Cristo es Cristo y el evangelio el evangelio. Seguirle nos supone estar de acuerdo con él, vivir “revestidos” de él, no disfrazados de otras cosas. La humildad, el servicio, la opción por los pequeños del mundo, los pobres; el tener una mirada sobrenatural, el amor…son virtudes de todo discípulo del Señor.

El Papa Francisco está procurando que la Iglesia actúe como la familia que acoge a todos, que media por el respeto a las personas, la defensa de la vida humana, la desaparición de conflictos internos en y entre naciones. Está propiciando el diálogo entre líderes religiosos y mandatarios de las naciones, para que desde el más profundo respeto a todas las personas se afronte el grave problema de la pobreza, desempleo, hambre en el mundo. A todos nos une la pasión por el ser humano que fue y es la pasión de Cristo.
Si nos “entretenemos” en otras cosas o intereses somos un obstáculo en la misión de Cristo que es la defensa del hombre: “Lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”.

Señor, tú eres el Mesías de Dios y queremos, contigo, abrazar nuestra cruz y la de todos los que sufren, para que tu fuerza y tu resurrección las transforme.

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CUANDO PERDEMOS LAS PALABRAS (18-6-2013) 
martes, junio 18, 2013, 11:00 AM - Otros
CUANDO NO PUEDES HABLAR, POR UNA PEQUEÑA AFECCIÓN.

No me había dado cuenta lo fácil que es hablar, del don tan grande que es poder hablar. De la gran pérdida que es no poder hablar, decir, preguntar, explicar…Ni de lo pronto que se pierde esta capacidad, que también es un derecho.

Hablamos mucho, toque o no toque, pegue o no pegue. Antes, una forma de entender el valor, la categoría de una persona, era por la verdad y la firmeza de sus palabras y de los compromisos adquiridos. De algunas personas se decía que su palabra tenía el valor de una escritura notarial. La prudencia y la brevedad en el decir eran valores que acompañaban la veracidad de los contenidos, el bien hablar.

Ahora se miente, se hacen promesas que no se van a cumplir, se difama, se adula, no se cumplen palabras dadas ni ante Dios, ni ante la ley, ni ante la persona amada y los familiares y amigos… Se insulta, se blasfema, no se conoce el significado ni el valor de las palabras, se grita. Es el tiempo de los volúmenes altos (en domicilios y negocios mal insonorizados, verdadera tortura y gravamen para los vecinos), de los auriculares, de los tapones para los oídos. He oído que aumentan las sorderas y que aparecen enfermedades nuevas.

Muchos hablamos solos, hasta por la calle; muchas veces, comenzamos sin saber muy bien lo que vamos a decir, aprovechando que es nuestro turno; hay ocasiones en las que deberíamos pensar si lo que vamos a decir es verdadero, necesario, si va hacer mejores a los demás, es útil y oportuno. A veces de tas cuenta de que eres quien más habla, y da vergüenza.

No cuidamos el tono ni el ceño, que puede cambiar el contenido de las palabras. Cuando lo que decimos no es verdadero ni adecuado y lo queremos arreglar, nos liamos en nuestras palabras y razones y lo estropeamos más. El Señor nos dijo que fuéramos escuetos y concisos: “que vuestra palabra sea Si a No, lo demás, procede del maligno”.

Es una buena costumbre no hablar mal de nadie, ni menos si está ausente. “¿Quién os ha hecho jueces del hermano”?. Esta frase es del Señor, y ahora lo está insistiendo mucho el Papa Francisco, por el mal y el desánimo tan grande que produce en las personas.
Es un don muy grande la palabra. Cristo es la Palabra de Dios hecha carne. El cristiano le presta la voz, para que resuene la verdadera Palabra y llegue a los demás; y el que sirve a la verdad en los medios de comunicación escritos la hace letra.

Palabra para acoger, para trasmitir la verdad, para agradecer, para bendecir, para defender, para animar, para enseñar, aprender, para consolar, para cantar…para tantas y tantas cosas buenas.
Y la falta de la palabra te hace más pobre, más humilde, más comprensivo y más austero.

Hay que cuidar las gargantas y las palabras. Menos mal que está la mímica, los mensajes de móviles, los papelitos y los lápices…
Y también está la palabra que no se dice, y el silencio, y la oración vocal y mental.

Gracias, Señor por el don de la palabra y del silencio.

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DOMINGO 11º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo C (16-06-2013) 
viernes, junio 14, 2013, 07:50 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 11º DEL TIEMPO ORDINARIO (16-6-2013)

La fiesta del arrepentimiento y el perdón.

1ª Lectura. 2º libro de Samuel. El Señor perdona tu pecado. No morirás.

Salmo 31. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

2ª Lectura. Gálatas 2,16.19-21. No soy yo, es Cristo quien vive en mí.

Evangelio. Lucas 7,36-8,3. Sus muchos pecados están perdonados porque tiene mucho amor.

Hoy las lecturas nos hablan de pedir perdón y de ser perdonados. Confesar los pecados es la actitud de quien se siente necesitado de la misericordia de Dios y descubre que es el propio Dios quien se adelanta a perdonarnos gratuitamente.

Jesús provoca un verdadero escándalo al dejarse lavar los pies por una prostituta y al valorar y poner como ejemplo los actos con que lo acompaña: secarlos con sus cabellos, besarlos…Solamente ve “actos de amor”, y “se le perdona mucho, porque ha amado mucho”; de Simón y los fariseos, la defiende”. Ante las críticas Jesús no se fija en su vida sino en su valentía y libertad, y, porque ama mucho. El amor regenera la vida y solo el amor transforma.

Contrasta la dureza y la frialdad del fariseo Simón, a quien el Señor le había concedido la prueba de amistad de comer en su casa. Mira, siente y juzga desde un sentido de la ley que le lleva a condenar. La hipocresía siempre lleva a despreciar y a considerar en menos a los demás.

Jesús defiende a la mujer. “Se le perdona mucho, porque ama mucho”. Ella no puede “contaminar al Señor” cuando le toca, como consideraba la ley; la santidad de Jesús y su pureza de corazón son los que la purifican y cambian.

La primera lectura nos trae el pecado del rey David, quien revivió muchas muestras de afecto de Dios. Pero se llenó de soberbia y pecó gravemente.

Cuando reconoció su pecado delante del profeta, inmediatamente fue perdonado; se puso “con verdad” y en actitud humilde ante el Señor.

Pablo nos dice que el hombre no se justifica por la ley. La ley solamente nos ayuda a “ver” el pecado; quien nos justifica es la fe en Jesús. Si estoy unido a Cristo, es Cristo quien vive en mí. Vivir unidos a Cristo con la mente, los sentimientos, las obras…

Jesús es el Maestro y el Redentor. El enseña y salva. En él está la fuente del perdón y la vida. El Papa Francisco nos dice que él “lo perdona todo y no se cansa de perdonar”, pero necesitamos acudir a él con humildad y confianza.

Cuando sentimos que el perdón ha sido abundante, entonces amamos más, porque el amor no deja que el pecado y el mal nos invadan la vida.

Si no tenemos los ojos y el corazón en Cristo no tenemos conciencia de nuestro pecado. Si no vivimos su perdón gratuito y generoso no tenemos fuerzas ni razones para corresponder y cambiar, para vivir la grandeza de experimentar lo que Cristo hace en nosotros. Para amar de verdad. Si estamos llenos de nosotros, miramos al Señor para que condene a los demás (que no es para lo que ha venido) y seguimos entretenidos y “enrollados” en nuestros defectos siendo muy duros con todos.

Al Señor le preocupa y busca a todo ser humano, y lo ama, y no lo quiere perder. Y quiere que experimente su amor, para que pueda cambiar. Los cristianos tenemos que hacer llegar con nuestra actitud, manera de ser…el amor de Dios. ¡Que se manifieste el amor de Dios a través de nosotros! Cada día tenemos muchas ocasiones, todas las ocasiones, si vivimos desde Cristo y no desde nosotros. Salgamos de esa concepción de vida cristiana de cumplir devociones, ir a la nuestra, no considerar a los demás y pensar solo en nosotros.

También debemos ser sensibles y agradecidos ante las muestras de amor y de interés recibidos. Porque “dejarse amar” también es una prueba de amor.

Jesús no paraba: en casa del fariseo, con la mujer pecadora…aprovechó todo para llegar al pecador y supo mirar al fondo de cada persona y situación para no quedarse en lo superficial. También nosotros somos instrumentos del amor de Dios.

Un día, un niño de la parroquia, esperando el autobús del colegio, preguntó a su padre:”Y ahora qué hará Dios?”. Y su padre, con toda normalidad le dijo: “Trabajar, no ves que tiene tantas personas de quienes ocuparse?” Y al niño le convenció la respuesta. Nosotros tampoco debemos dejar de evangelizar desde el amor, porque hoy muchas personas de las que quiere Dios ocuparse y puede necesitar nuestra mediación y testimonio.

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DOMINGO 10º DEL TIEMPO ORDINARIO (9-6-2013) 
viernes, junio 7, 2013, 09:34 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 10º DEL TIEMPO ORDINARIO (9-6-2013)

1ª Lectura. Libro primero de los Reyes 17, 17-24. Tu hijo está vivo.

Salmo 29. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

2ª Lectura. Gálatas 1, 11-19. Dios tuvo a bien hacerme un mensajero entre los paganos.

Evangelio. Lucas 7, 11-17. Muchacho, a ti te lo digo, levántate.

Las lecturas de hoy nos hablan de un Dios que da la vida, que tiene compasión ante el sufrimiento y el dolor, y que resucita muertos.

La primera lectura nos habla de la viuda de Sarepta, territorio pagano; mujer hospitalaria con el profeta y que está a punto de perder a su hijo. El profeta tomó al niño del regazo de su madre, oró con insistencia y se lo devolvió sano. La madre viuda exclamó: “Ahora reconozco que eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor en tu boca es verdad”.

En el evangelio, otra viuda, de Naín, va a enterrar a su único hijo que ha muerto. Le acompañaba mucha gente. Jesús salió a su encuentro, se conmovió y la consoló. Pero además de consolar, se acercó al muchacho que le llevaban en el ataúd y le dijo: “muchacho, a ti te lo digo, levántate”. Y Jesús, se lo entregó a su madre. Todos quedaron sobrecogidos y exclamaban: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros y Dios ha visitado a su pueblo”.

Dios es poderoso y compasivo, se acerca en nuestros límites, y nos da la vida; además, nos la hace recobrar cuando la habíamos perdido.

La vida pertenece a Dios quien la entrega a cada ser humano, la cuida, la defiende, la devuelve…y, por la resurrección del Señor, la hace eterna.

En la segunda lectura vemos la resurrección que se ha operado en Pablo; ciego de fanatismo, con el corazón lleno de odio, se dedicó a perseguir a Cristo en los cristianos; pero cuando se encontró con Cristo y se convirtió, su vida cambió radicalmente y se comenzó a dar testimonio de todo lo que el Señor había hecho en él. Lo hizo un hombre nuevo.

Impresiona ver y oír, cada día en los medios de comunicación, lo que estamos haciendo con la vida: de los no nacidos, de los niños no cuidados convenientemente, de los pobres socialmente más amenazados, de los que consideramos que valen menos y de los rivales, de los ancianos terminales. Por fanatismos de ideas, por despecho en las relaciones, por ajustes de cuentas, por codicia, por pura crueldad y maldad, por desestructuración de personalidades de vidas vacías y trastornadas, por nulo respeta a la condición humana…se mata, se miente, se esconde, Se es impasible ante las víctimas y todo el dolor que provocan.

Hoy vemos a Jesús. Y cada uno de nosotros, y cada comunidad cristiana, y toda la Iglesia… tenemos que ser como el Señor. Sensibles y compasivos ante el dolor, no distantes, duros ni indiferentes. Los más fieles a Jesús son los cristianos que tienen entrañas y corazón de madre; no hay otra rebaja en el amor. Y actuar, como Elías, como Jesús. Interceder y tomar de la mano para devolver esperanza, para hacer posible la vida. Desde lo que somos y podemos.

Debemos anunciar el evangelio de la vida; ser testigos del valor sagrado de la vida humana, don de Dios, con nuestro comportamiento; educar para la vida y procurar su defensa desde las instituciones y la defensa de leyes justas y convenientes.

Una cultura que va contra la vida humana está acabada por el nulo valor moral de sus miembros y porque no tiene futuro.

Pero Dios ha visitado a su pueblo. Este es el mensaje central, Y él es el Señor y el dueño de la vida que viene para que la tengamos auténtica y en abundancia, ahora, siendo fieles al evangelio…y luego la vida eterna.

¡A vivir con autenticidad y fidelidad, y a trabajar por la vida de los demás!

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