Blog del párroco
ACTIVIDADES PARROQUIALES SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2010 
viernes, septiembre 24, 2010, 11:51 PM - Avisos
ACTIVIDADES PARROQUIALES
Septiembre
Martes 28: Retiro espiritual las 17 horas. Meditación y santa misa.

Miércoles 29: Grupo de Cáritas a las 17´30 horas

Octubre
De lunes 4 a miércoles 6, triduo de preparación a la fiesta de la Titular de la parroquia, Ntra. Sra. del Remedio:
Exposición solemne del Santísimo a las 19´30
Santa Misa con homilía a las 20 horas.

Martes 5: Inscripción y comienzo de los tres niveles de la catequesis de infancia-primera comunión a las 18’15 horas. Las sesiones durarán una hora.

Miércoles 6: Inscripción y comienzo de la catequesis de postcomunión y de confirmación a las 18’15 horas.

Jueves 7: Fiesta de Ntra. Sra. del Remedio, Titular de la parroquia. Misas a las 12´30 y concelebrada a las 20 horas.

Jueves 14: Comienza el curso de formación permanente a las 20’30 horas. Estudiaremos el evangelio de San Juan siguiendo el texto de Anselm Grün de Editorial Verbo Divino (la casa de la Biblia).

Jueves 21: Comienza el curso de Vida Ascendente a las 18 horas. Los guiones de este curso se facilitarán en la parroquia y tratan del libro de los salmos.

Domingo 24: DOMUND, día de las misiones. A esta finalidad se dedicarán todas las colectas.
También comienzan las 40 horas de oración ante el Santísimo en la parroquia, hasta el miércoles 27, incluido.
Expondremos de 9’30 a 13 y de 16’30 a 19’45 horas..

Martes 26: Reunión con padres de niños de 1ª comunión, tercer curso de catequesis, a las 20’30 horas

Jueves 28: Comienza el curso de Espiritualidad y Liturgia a las 18 horas.

Domingo 31: las misas vespertinas siguen el horario de domingo (aunque es víspera de la solemnidad de Todos los Santos) a las 20 y 21 horas.

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DOMINGO 25º DEL TIEMPO ORDINARIO (19 de septiembre) 
sábado, septiembre 18, 2010, 04:56 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 25º DEL TIEMPO ORDINARIO (19 de septiembre)

1ª Lectura: Amós 8, 4-7. Contra los que compran por dinero al pobre

Salmo 112: Alabad al Señor que ensalza al pobre.

2ª Lectura: 1ª a Timoteo 2, 1-8. Pedid por todos los hombres a Dios que quiere que todos se salven.

Evangelio: Lucas 16, 1-13. No podéis servir a Dios y al dinero.

El mensaje del evangelio es claro y radical. No se puede servir a Dios y al dinero. La segunda lectura nos dice que solo hay un Dios y que cuando se le da un valor absoluto al dinero, Dios queda desplazado de la vida del hombre, ya que poco importan los pobres y los que más sufren; en el salmo repetimos que los pobres están en el corazón de Dios. Amós denuncia la idolatría del dinero por anteponerlo a las personas.

Los bienes materiales son buenos, pero ¿qué uso hacemos de ellos? El evangelio nos habla de un administrador poco honrado, que falsea recibos perjudicando a su señor, porque quiere ganarse amigos que le ayuden a vivir sin sufrir la vergüenza de ser pobre y sin pasar necesidad.
El amo no habla de su falta de honestidad, sino que alaba su sagacidad por intentar superar las dificultades que se le van a presentar.
La parábola invita al cristiano a actuar con la misma sagacidad ante las exigencias del evangelio, para que aprovechemos el tiempo, las cualidades y los medios materiales para ganar los bienes eternos.
El dinero es peligroso cuando se convierte en un ídolo que domina nuestra vida, en un dios que impide seguir al verdadero Dios, porque puede hacernos codiciosos, caprichosos, injustos, insolidarios. El dinero es un medio, no un fin, que se debe administrar con responsabilidad y con caridad.
¿Realmente tenemos tanto interés por las cosas del Reino de Dios?
En la actual situación de crisis económica por la que pasan tantas familias, ¿en que puede consistir la “astucia del cristiano”?
La sociedad continuamente nos envía reclamos de consumo y bienestar material ¿qué nos exige administrar cristianamente el dinero?
El cristiano siempre ha sido austero en su vida, justo en sus relaciones y en su trabajo y entrega, generoso. No vale la pena atesorar riquezas para sí, sino ser rico para Dios.



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Domingo 24º del Tiempo Ordinario (12 de septiembre) 
viernes, septiembre 10, 2010, 11:47 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 24º DEL TIEMPO ORDIARIO (12 de septiembre)

1ª Lectura: Éxodo 32, 7-14: El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado.

Salmo 50: Me pondré encamino adonde está mi padre.

2ª Lectura: 1ª a Timoteo: Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores.

Evangelio: Lucas 15, 1-32: Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

Es siempre la misma historia.
Una y otra vez, el pueblo se aleja de Dios y Dios sale a buscarlo.
En el éxodo, al poco de sellar Dios en el Sinaí su alianza, los israelitas se fabricaron el becerro de oro y Dios les perdonó.
Es la historia que se nos narra Pablo en la 1ª a Timoteo: “a mí, que era un blasfemo y perseguidor…Dios me ha tratado con misericordia”.
Son las historias que nos cuenta Lucas, la de la oveja perdida que el pastor bueno sale a buscar y cuando la encuentra vuelve con ella rebosante de alegría; y la de la moneda perdida encontrada con mucho esfuerzo y que provoca una gran fiesta; o la del padre bueno que abandonado y ninguneado por el hijo que piensa que para ser feliz tiene que prescindir del padre, de su familia y de todo lo que ha aprendido. El padre, en silencio, siempre espera, para acoger de nuevo, como hijo muy querido, a quien le ha abandonado, sin reproches, para que recupere su dignidad perdida.

La historia del padre bueno nos sitúa ante el misterio de Dios y el misterio de la condición humana. El hijo menor, como muchas personas, quiere romper ataduras, piensa que para ser libre, tiene que desaparecer su padre: dame la parte de herencia que me corresponde. El padre accede porque sabe que el hijo debe decidir libremente su camino, aun con todos los riesgos.
Es la situación actual. Cuantas personas y cuantas veces incluso nosotros mismos, pensamos que para ser felices y realizarnos debemos vernos libres de Dios, quien debe desaparecer de las conciencias y de la sociedad, porque es un freno y un peso. El Padre siempre guarda silencio, nos sigue de cerca, pero no nos coacciona. Cada mañana nos seguirá esperando.

Con tristeza y preocupación vemos como la sociedad moderna se aleja de Dios, de su doctrina, de su autoridad, de su recuerdo. Esperamos que Dios nos siga acompañando aunque nos empeñemos en perderle de vista.
Cuando el hijo de la parábola se instala en una vida desordenada y caótica, y llega a experimentar el vacío interior y el hambre de Dios, puede aparecer en su interior el deseo de una libertad nueva y verdadera junto a su padre. Reconoce su error y toma una decisión> me pondré en camino y volveré junto a mi padre.

Muchos lo harían si conocieran a ese Dios, que según la parábola de Jesús, sale corriendo en nuestra búsqueda, nos abraza, nos perdona, nos dignifica. Hace que volvamos a sentirnos personas, hijos y hermanos. Por desgracia, para muchas personas, Dios ha desaparecido por completo del horizonte de sus vidas.

Los cristianos, en vez de llevar una vida que refleje miedos, tristezas, fastidios…necesitamos vivir desde la experiencia de que tenemos un Padre que nos ama, nos busca, nos espera y nos sostiene así. Nada hace crecer tanto a nivel personal ni sentirse mas libres que el vivir el evangelio. Igual que nada compromete tanto, como sentirse tan queridos. El tener un Padre tan bueno, nos pone muy alto el listón de corresponder con nuestra vida. A tal Padre, tales hijos. Y a tantos hermanos alejados, mayor entrega.

Debemos ser testigos e indicadores del amor de Dios.
El hijo mayor de la parábola se entristeció por la vuelta del hermano. Nosotros debemos ayudar al Padre, para que los hermanos que viven en la oscuridad y lejanía se reencuentren con el Padre que quiere cambiar y llenar de sentido sus vidas.

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DOMINDO 23º DEL TIEMPO ORDINARIO (5 de septiembre) 
sábado, septiembre 4, 2010, 10:02 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO (5 de septiembre)

1ª Lectura: Sabiduría 9, 13-19: ¿Quién comprende lo que Dios quiere? Nosotros solos no podemos, necesitamos que el Señor nos ilumine, con la luz de su Espíritu.

Salmo 89, 3ss: Señor, tu has sido nuestro refugio
de generación en generación

2ª Lectura: De la carta de S. Pablo a Filemón 9b-10.12-17: Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido; el motivo para perdonar es el amor cristiano, exigencia del bautismo.

Evangelio: Lucas 14, 25-33. El que no renuncia a todos sus bienes, no pude ser discípulo mío.
Este fragmento del evangelio contiene palabras desconcertantes, que pueden parecer muy duras, que nos recuerdan que seguir a Jesucristo es una opción seria que abarca toda la existencia.
El discípulo, no es la persona que ha dejado algo, sino que se ha encontrado con alguien, y este encuentro, Jesús y su proyecto de Reino, es algo tan importante, que todo lo demás pasa a segundo término.
El Señor, en este evangelio, nos pide a sus discípulos tres opciones radicales que nos recuerdan que lo primero es Él.
La primera incide en lo mas profundo del ser humano, estar dispuestos a abandonar todas las seguridades, especialmente las que nos proporcionan los lazos familiares, para poder crear vínculos con la gran familia del Reino. Tampoco hay que vivir obsesionado por la propia vida, el propio futuro o el propio interés para no desplazar a Jesús y separarse de su camino.
En la segunda exigencia Jesús nos pide que adecuemos nuestra vida a la del Maestro; utiliza la imagen de los condenados a morir en cruz que caminaban cargando con el tronco horizontal del que serían colgados. El cristiano sabe que por su condición de discípulo puede sufrir todo tipo de contrariedades, persecuciones, marginaciones, fracasos…pero, también sabe, que si persevera, le espera la victoria final.
La tercera exigencia nos recuerda que el discípulo prefiere al Señor a cualquier cosa, y que por tanto, debe estar dispuesto a renunciar a todo lo que tiene.
Es tan serio y radical ser cristiano, que Jesús, con las dos comparaciones que nos presenta, la de la edificación de una torre y la de la guerra de un rey contra otro, nos invita a que midamos nuestras fuerzas y recursos, miremos si realmente somos capaces de vivir como Él nos propone y de darle lo que el nos pide. No se puede tomar a la ligera ser cristiano, ni hacerse una religión a la propia medida.
¿Qué seguridades dejamos para seguir a Jesús? ¿Cuál es el tesoro de mi vida? Encontrarse con Jesús y vivir en consecuencia para tener mayor esperanza y alegría

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DOMINGO 22 DEL TIEMPO ORDINARIO (29 de agosto) 
lunes, agosto 23, 2010, 05:37 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 22º DEL TIEMPO ORDINARIO (29 de agosto)

1ª Lectura: Eclesiástico 3, 19-21.30-31. Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios.

Salmo 67: Has preparado, Señor, tu casa a los desvalidos.

2ª Lectura: Hebreos 12, 18-19.22-24. Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo.

Evangelio: Lucas 14, 1.7-14: Todo el que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

La primera lectura nos habla de la humildad, como sencillez y reconocimiento de la propia verdad, actitud más estimada que la generosidad.
La experiencia personal nos demuestra que las personas sencillas son más aceptadas, mejor acogidas y se ganan con más facilidad el afecto de todos. Humildad ante Dios y amabilidad y dulzura ante las personas, piedad y fraternidad, son dos caras de la misma actitud ante la vida.

La carta a los Hebreos (2ª lectura) nos exhorta a la santidad de la vida cristiana: “buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor” y el único camino es Jesús, su vida y su mensaje, único Mediador ante el Padre. Fuera de Él no hay más que “tormentas y densos nubarrones”.

En el evangelio Jesús nos da dos consejos: cuando te inviten a un banquete, no te creas que eres el más importante, y vayas a sentarte al lugar principal, al revés, ve al último puesto. Y cuando invitemos nosotros, no lo hagamos solamente a quien nos lo pueda corresponder. Humildad y discreción, no considerarse nunca superiores a los demás, y generosidad.

Muchas veces, por pura pobreza personal, pensamos que hay cosas que nos hacen mas valiosos y con mas derechos que los demás: la cultura, los medios materiales, el trabajo, las diferencias sociales…y reclamamos distinciones y privilegios. También, por pura pobreza, esperamos ser reconocidos y correspondidos por todo lo que hacemos. No somos los mismos ni actuamos de la misma manera con todas las personas.
El Señor en su enseñanza nos recuerda que todas las personas somos iguales, hijos del mismo Padre, creados y redimidos por el mismo amor, llamados al mismo destino. El, para no perdernos, se hizo hombre poniéndose a la altura del más pequeño; la encarnación es el gran gesto de humildad y de amor de Dios: “se rebajó, se despojó de su rango, se hizo hombre”. No hay mayor gesto de humildad que la Encarnación del Hijo de Dios. Entonces, todos los hombres recibimos la dignidad de hijos de Dios y de hermanos e iguales entre nosotros. Desde entonces sabemos que la humildad nos permite acercarnos y que nos encontramos con los hermanos y les mostramos nuestra propia verdad.

La dinámica de Dios es diferente a la del mundo. Dios que es grande, se hace humilde y pequeño para servir y comprometerse con todo ser humano, por pura gracia, por la dignidad de la persona servida y porque esta es la única forma, no hay otras, de expresar y vivir la propia dignidad personal.

Sentirse superior, empujar, pisar, ningunear, utilizar, aprovecharse de, engañar, explotar, ignorar,….Todo esto, ¡que lejos está de dar la vida por amor!.
La humildad no es una virtud mas, es la forma de ser de verdad, ante Dios, ante el hermano y ante nosotros mismos.

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