Papa Leon XIV

El nuevo Papa ha suscitado un consenso tan amplio y una comunión tan especial que me gustaría hacer una reflexión sobre León XIV y el presente momento histórico. Nació en Estados Unidos y pertenece a la orden de San Agustín. Fue elegido dos veces consecutivas como Prior General de su
congregación. Su vocación lo llevó a Perú, donde fue misionero y nombrado obispo. Adoptó también la nacionalidad peruana, que hoy comparte con la de su país de origen. En la última etapa de su ministerio, y por designación del Papa Francisco, asumió una tarea de gran responsabilidad presidiendo el Dicasterio de los obispos. Posteriormente, los cardenales, guiados por la oración y abiertos a la acción del Espíritu Santo, lo eligieron Papa.


León XIV es doctor en Derecho Canónico, licenciado en Matemáticas con especialidad en Filosofía, y posee una sólida formación teológica. Intelectualmente preparado para los retos del ministerio petrino, domina cinco idiomas, deportista. Ha mostrado siempre una mirada orientada desde Dios hacia los desafíos del mundo actual.


En una de sus primeras intervenciones públicas, explicó el motivo por el que eligió el nombre de León XIV. Lo hizo en honor a León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum, un texto clave que abordó los problemas sociales derivados de la Revolución Industrial, especialmente los relacionados con el trabajo y la justicia social. León XIV ve un paralelismo entre aquel contexto histórico y el actual, marcado por la revolución digital y el avance de la inteligencia artificial. Está convencido de que, en este nuevo escenario, la Iglesia debe estar presente con una mirada antropológica y ética, pero también ser capaz de empatizar con los nuevos tiempos desde el corazón del Evangelio.


Desde el primer momento, este Papa transmite serenidad, bondad y humildad, lo que demuestra una gran sabiduría. Desde Chicago, su ciudad natal, hasta Perú, país en el que fue misionero y obispo, y desde allí a Roma, donde ejerció como general de los agustinos con presencia en múltiples países. Esta trayectoria le ha proporcionado una valiosa experiencia social, geográfica y teológica, que le permite comprender tanto las realidades de la Iglesia como las necesidades del mundo. Su misión es guiar a la comunidad eclesial y ofrecer respuestas transformadoras a losgrandes interrogantes del presente.


Las universidades católicas, los colegios de la Iglesia, las facultades de teología y centros superiores están llamados a una colaboración estrecha con toda la Iglesia Universal. Deben construir un argumentario fe-cultura que no sólo aborde la pregunta sobre Dios, sino también ser profetas y defender con firmeza la dignidad de cada persona humana, recordando que todo
ser humano es único, irrepetible y solo comprensible desde la trascendencia. “Lo que no ha sido pensado, no puede ser investigado… lo que no ha sido inteligido, no puede ser inteligente.”

Articulo publicado en la revista Fearless y escrito por D. José Luis Sánchez

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